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Cómo congelar la hoja de aloe y utilizarla en casa

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Hay muchas formas de congelar el aloe vera y utilizarlo en casa. De hecho, las hojas son muy útiles en muchas circunstancias, pero no todo el mundo puede disponer siempre de ellas. La planta de aloe vera crece, de hecho, en todas las temperaturas, pero para desarrollarse necesita mucha luz.

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Por lo tanto, si vivimos en un apartamento poco iluminado, sin ventanas ni balcón, no será posible cultivar esta planta en el interior.

Además, para aprovechar al máximo las propiedades de las hojas de aloe, la planta debe crecer durante al menos tres años. Por todo ello, puede ser útil disponer de otro método para almacenar las hojas de esta planta medicinal en cualquier momento.

Los dos métodos de congelación de las hojas de aloe vera

En realidad, existen dos métodos para congelar las hojas de aloe vera:

  • El primer método consiste en congelar las hojas enteras;
  • El segundo método, considerado más válido y eficaz, consiste en congelar únicamente la pulpa gelatinosa que contienen las hojas.

Veamos los dos métodos a continuación.

Cómo congelar hojas enteras de aloe

El mejor momento para cosechar las hojas de aloe vera y enfriarlas es antes de la floración, época en la que el tallo es más rico y pulposo.

Para congelar las hojas enteras de aloe vera, se procede de la siguiente manera:

  • Pelamos suavemente las hojas más grandes de la planta;
  • Lávalos bien y sécalos con un paño;
  • Una vez secas, ponlas en una bolsa transparente para el congelador;
  • En este punto ponemos la bolsa en el congelador, donde permanecerá unos 6 meses.

También se pueden conservar las hojas frescas en el frigorífico, pero en este caso deben consumirse antes de 4 ó 5 días.

¿Cómo puedo congelar sólo la pulpa de las hojas?

La mejor manera de almacenar las hojas de aloe vera para tener siempre algunas disponibles es recoger la pulpa y ponerla en el congelador en el contenedor de cubitos de hielo.

Para congelar sólo la pulpa contenida en las hojas, proceda como sigue:

  • Con un cuchillo afilado, corte los extremos de las hojas y retire la piel de los lados;
  • Utilizamos un pelador de patatas para eliminar también la piel exterior que cubre las hojas por ambos lados;
  • Con una cuchara, se extrae la pulpa presente en el interior de la hoja que tiene una consistencia similar a la de un gel:
  • La pulpa así obtenida se coloca en un recipiente con cubitos de hielo previamente lavados;
  • Por último, guardamos el contenedor de cubitos de hielo en el congelador todo el tiempo que queramos (pero no más de 8 meses).

También podemos conservar la pulpa de aloe en el frigorífico, pero en este caso, la vida útil será de sólo 10 días.

Cómo utilizar las hojas de aloe congeladas

Tanto las hojas congeladas como la pulpa que hemos obtenido con el segundo método de conservación pueden aplicarse directamente sobre la piel sin necesidad de descongelarlas.

La pulpa obtenida tras retirar la piel, una vez colocada en el congelador dentro del recipiente para hacer cubitos de hielo, tomará la forma de un cubito.

Estos «cubos» de aloe vera pueden utilizarse en lugar de las hojas de aloe frescas o congeladas para curar heridas, calmar quemaduras solares o inflamaciones de cualquier otro tipo de irritación cutánea.

En otros casos, si se dispone de más tiempo, también se puede descongelar la pulpa de aloe vera colocando uno o varios cubos en un recipiente y dejándolo a temperatura ambiente durante una hora aproximadamente. Añadiendo otros ingredientes como la miel o la pulpa de aguacate, puedes utilizar la mezcla resultante para hacer una compresa regeneradora para la piel del rostro o el cabello.

¿Cómo congelar una hoja de aloe para utilizarla como alimento?

La pulpa gelatinosa del aloe vera, si se ingiere, tiene excelentes propiedades digestivas y laxantes. Si piensa utilizarla con este fin, será necesario extraer laaloína de la hoja, una sustancia amarga que, además de tener mal sabor, puede provocar malestar estomacal y diarrea.

Para extraer la aloína de las hojas, basta con ponerlas en posición vertical durante 15 minutos en una jarra o un vaso. A continuación, verá que un líquido amarillento se deposita en el fondo.

Antes de extraer el gel, recuerde limpiar y secar los extremos de la hoja con papel absorbente.

Otros métodos de conservación de las hojas de aloe

Las hojas de aloe también pueden conservarse de otras maneras:

Una de ellas es colocar las hojas bien lavadas y secas en un tarro de cristal con cierre hermético. La parte superior del frasco debe llenarse con vinagre de sidra de manzana. Una vez cerrado, el tarro debe conservarse en el frigorífico.

Por último, si un amigo tuyo tiene una planta de aloe y te da algunas hojas frescas, puedes probar a plantarlas en una maceta con tierra seca. Si la temperatura no es demasiado fría y hay suficiente luz, es muy probable que las hojas salgan pequeñas raíces y puedan mantenerse vivas y listas para su uso durante unos meses.